Las plantas xerófitas son aquellas que tienen la capacidad de tolerar la sequía. No significa que vivan exclusivamente en el desierto: pueden desarrollarse en climas templados con períodos prolongados sin lluvia, en zonas semiáridas, o incluso en ambientes desérticos donde las precipitaciones son escasas.
Adaptaciones para sobrevivir sin agua
Estas especies presentan características morfológicas y fisiológicas que les permiten resistir la falta de agua. Algunas de ellas son:
- Hojas pequeñas o medianas, muchas veces grises o con pelitos, que ayudan a reflejar el sol y evitar el sobrecalentamiento.
- Tallos engrosados, como los de los cactus, que acumulan agua en sus tejidos.
- Recubrimientos cerosos en las hojas, que reducen la transpiración.
- La capacidad de enrollar (acartuchar) sus hojas para minimizar la pérdida de agua.
Estas adaptaciones hacen que estas plantas necesiten muy poco riego y respondan bien a ambientes extremos.
Observación: la clave del riego adecuado
La observación directa de la planta brinda información fundamental. Las hojas grandes suelen indicar una mayor necesidad hídrica, pero si están recubiertas con ceras, también pueden tener tolerancia a la sequía. Comprender estas señales evita errores comunes, como regar de más o de menos.
Jardines adaptados: qué es el xeripaisajismo
El xeripaisajismo es una estrategia de diseño de jardines pensada para regiones con déficit hídrico. Se basa en:
- Usar plantas adaptadas al clima local.
- Incorporar materiales del lugar.
- Aplicar técnicas que permiten un rápido establecimiento del jardín.
Esto genera espacios más resilientes, con menos mantenimiento y menor consumo de agua. En zonas donde el agua es escasa, priorizarla para riego puede resultar ilógico si se contrapone con el consumo humano o la producción de alimentos.
Agrupar por hidrozonas
Una técnica clave del xeripaisajismo es la creación de hidrozonas. Se agrupan las plantas según su necesidad hídrica:
- Plantas que no necesitan riego, como las nativas del paisaje natural.
- Plantas con requerimientos bajos a medios, que pueden recibir riegos controlados.
- Plantas con algo más de necesidad hídrica, siempre reunidas entre sí para evitar desperdiciar agua y compartan la humedad que ellas mismas generan.
Cada grupo recibe la cantidad exacta de agua para evitar excesos. No se trata de quitarle el riego a cualquier planta del jardín, sino de entender qué necesita cada una.
Belleza y resiliencia
Existe el preconcepto de que las plantas nativas o xerófitas no son atractivas, pero con una mirada más atenta, su valor estético y funcional se vuelve evidente. Además, estas plantas enseñan resiliencia: resisten eventos adversos y luego florecen, adaptándose mejor que muchas especies tradicionales.
Cuidar el agua, cuidar el futuro
El agua es un recurso limitado que debemos proteger. Frente al cambio climático, el uso de especies adaptadas y estrategias como el xeripaisajismo no son una tendencia: son una necesidad. Incorporar plantas xerófitas en jardines urbanos y privados es una forma concreta de cuidar el entorno, sin resignar belleza ni biodiversidad.
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