Con la llegada de la primavera la naturaleza despierta y las plantas requieren de nuestra atención. Aquí te contamos qué hacer para potenciar su desarrollo y disfrutar de todo su esplendor en tus espacios verdes.
La primavera activa el crecimiento vegetal
A medida que se acerca el equinoccio de primavera, la temperatura y la radiación aumentan, al igual que las horas de luz del día. Con este estímulo ambiental, la vegetación se despide del letargo invernal, reactiva su metabolismo y se dispara su crecimiento.
Estos aires de renovación no distinguen entre las plantas del jardín, las del balcón o las del interior de nuestras casas. La mayoría comenzará a emitir nuevas hojas y, según su especie y ubicación, algunas florecerán.
Esta reactivación demandará mucha energía, y ahí es donde podemos colaborar. ¿Cómo? Teniendo en cuenta un dato clave: las plantas son organismos autótrofos, es decir, producen su propio alimento. Mediante la fotosíntesis, las hojas transforman la energía lumínica en sustancias complejas que se distribuyen a otros órganos.
Las plantas no son decoración: son seres vivos
Cualquier espacio se beneficia con su presencia, pero para que desarrollen todo su potencial necesitan condiciones adecuadas. Si están en un jardín con suelo fértil y poroso, los organismos del terreno harán gran parte del trabajo: mejorarán la estructura, incorporarán materia orgánica y la dejarán disponible para las raíces. Pero en macetas, la situación es distinta. El volumen de sustrato es limitado y las raíces no pueden explorar en busca de nutrientes. Por eso debemos:
- Fertilizar periódicamente
- Ajustar el riego
- Protegerlas del aire seco
- Brindarles la luz que necesitan
Tomá nota de las tareas de jardinería para esta primavera
1. Realizar una poda verde
Las hojas son el motor de las plantas, así que al podar hay que medirse. En esta época se recomienda un recorte liviano, siguiendo la regla del tercio: no quitar más de un tercio del follaje.
Es buen momento para dar forma a las salvias, quitar hojas secas de gramíneas, recortar setos vivos y podar especies caducas que florecerán en invierno.
Dato clave: después de podar, es importante proveer nutrientes para que las plantas los tengan disponibles durante varios meses.
2. Observar y actuar a tiempo
Las plantas pueden sufrir enfermedades, pero si están sanas y bien ubicadas, tienen más defensas ante plagas. Un enfoque orgánico favorece la autorregulación del ecosistema. Diseñar espacios con diversidad biológica ayuda a mantener el equilibrio natural. Si hay que intervenir, evitá insecticidas. Usá preparados orgánicos y aplicalos con cuidado para no afectar a polinizadores ni insectos benéficos.
- Para cochinillas, caracoles y babosas: control manual.
- Para pulgones: un buen chorro de agua a presión.
3. Incorporar nutrientes
Uno de los aportes más valiosos en esta época es la materia orgánica. Compost y humus de lombriz proporcionan nutrientes durante meses. Con solo un puñado en cada maceta o en el jardín, ya estás enriqueciendo el medio. La materia orgánica mejora la circulación de aire, retiene agua, regula el pH, fortalece defensas y promueve microorganismos.
Tip: si compostás en casa, asegurate de que el compost esté bien maduro antes de usarlo.

4. Hacer un upgrade de macetas
Con días más largos y temperaturas cálidas, es ideal trasplantar sin estresar las raíces. Una planta grande en una maceta pequeña no tiene condiciones adecuadas para desarrollarse.
En contenedores no se usa tierra del jardín, sino mezclas como compost, perlita, vermiculita y humus de lombriz. Esto garantiza porosidad, aireación y espacio para nuevas raíces.
Importante: las macetas deben tener orificio de drenaje, sin excepciones.
Si vas a sumar macetas en balcones o terrazas, elegí materiales livianos para cuidar el peso.
5. Aumentar los riegos
Cada planta tiene su propia necesidad hídrica. La cantidad de agua depende de la época, temperatura, luz, humedad, sustrato, especie y edad. No riegues de a chorritos: las raíces necesitan riegos profundos para explorar y expandirse. Al regar macetas, imaginá que estás llenando todo el contenedor. Detenete cuando salgan las primeras gotas por el drenaje, o un poco antes, para evitar que se lave el sustrato.
Recordá: en primavera, la frecuencia de riego aumenta.
6. Multiplicar las plantas
Podés propagar plantas a partir de fragmentos de raíz, tallo u hojas. La reproducción vegetativa se basa en la totipotencia celular, que permite crear una nueva planta completa. A inicios de primavera, antes de que broten, multiplicá especies caducifolias de madera dura. Durante toda la temporada, hasta mediados de diciembre, hacé esquejes de herbáceas y arbustos de madera suave.
Planificá tu jornada: regá bien la planta la noche anterior. Usá tijeras de poda afiladas.
7. Sumar flores
Las flores aportan color y alegría, y son esenciales para atraer insectos polinizadores como mariposas, colibríes, abejas y avispas. Podés diseñar un jardín de flores en terreno o balcón. Muchas especies necesitan sol directo, pero también hay opciones para sombra.
Si no tenés arbustos que florezcan en primavera, comprá plantines de ciclo PVO (primavera-verano-otoño). Si sembraste en bandejas, es hora de trasplantar tus plántulas. Ubicalas en hoyos con materia orgánica, compost y mulching. Presioná levemente, regá y esperá lo mejor.
¿Querés que tus plantas luzcan sanas y radiantes durante toda la temporada? Podemos ayudarte a diseñar un plan de mantenimiento personalizado, pensado para las necesidades específicas de tu jardín.

