De pétalos suaves y silueta refinada, el lisianthus (Eustoma grandiflorum) es una flor elegante que combina sencillez y distinción. Su origen se encuentra en las praderas de América Central y del Sur, donde crece de manera natural en suelos abiertos y soleados. Con el tiempo se convirtió en una de las flores más apreciadas en arreglos florales por su durabilidad y la sutileza de sus formas. Simboliza gratitud, amor verdadero y vínculos que se fortalecen de manera silenciosa. Su presencia aporta equilibrio y serenidad a cualquier composición.
Lo que transmite
En el lenguaje de las flores, el lisianthus evoca ternura, compromiso y una belleza interior que lo distingue. Cada color del lisianthus refleja un matiz distinto de emoción:
- • Blanco: pureza, encanto natural y un comienzo sin artificios.
• Rosa: afecto sincero, cercanía y dulzura compartida.
• Lila: calma, espiritualidad y apertura hacia lo introspectivo.
• Púrpura: intensidad, profundidad emocional y respeto hacia los sentimientos más íntimos.

Cómo cuidarla
Para que el lisianthus fresco conserve su belleza, se recomienda cortar los tallos en ángulo para favorecer la absorción de agua. Es ideal renovar el agua cada dos días y mantener el ramo en un espacio luminoso, pero protegido del sol directo. Necesita humedad constante en el sustrato o en el florero, aunque sin exceso de riego que pueda dañar sus raíces o tallos. Retirar las flores marchitas prolonga la vida del arreglo y estimula la apertura de nuevos pimpollos, y mantiene así su aspecto elegante durante más tiempo.
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