Cómo compostar: consejos y errores comunes

Compostar es una forma directa de devolverle al suelo lo que produce todos los días. A partir de restos orgánicos se genera un material capaz de mejorar la estructura de la tierra, aumentar la retención de humedad y favorecer la salud de las plantas. Pero para lograr un compost equilibrado —sin olores, sin moscas y con un ritmo de maduración adecuado— es necesario comprender cómo funciona el proceso y qué condiciones requieren los microorganismos que lo sostienen. Esta guía resume los puntos esenciales para compostar en casa, tanto en espacios amplios como reducidos.

Qué es el compost y por qué funciona

El compost es el resultado de la descomposición aeróbica de restos orgánicos. Microorganismos, hongos y macrofauna del suelo se alimentan de esa materia y la transforman en un producto estable, oscuro y con olor a tierra húmeda.

Para que este proceso avance correctamente, debe haber equilibrio entre materiales secos y húmedos, buena aireación, algo de humedad y un volumen mínimo que permita sostener la temperatura interna.

Qué se puede compostar y qué conviene evitar

Se pueden compostar:

  • Restos vegetales de cocina (cáscaras, verduras, frutas).
  • Hojas secas, pasto, poda menuda y papel sin tintas.
  • Posos de café y yerba usada.

Conviene evitar o dosificar:

  • Restos extremadamente húmedos como yerba fresca o cáscaras muy acuosas, porque compactan la pila y frenan la aireación.
  • Materiales complejos como cartones plastificados, madera muy dura o papeles con impresión intensa.
  • Carnes, lácteos y aceites, que generan olores y atraen fauna no deseada.

El equilibrio entre secos y húmedos

Este balance es una de las claves para lograr un buen compost.

  • Materiales húmedos (verdes): aportan nitrógeno.
  • Materiales secos (marrones): aportan carbono.

Cuando hay exceso de húmedos, la mezcla se compacta, se calienta mal y puede fermentar. Cuando hay demasiados secos, el proceso se ralentiza.

Una proporción práctica para uso doméstico es dos partes de secos por una de húmedos. En la práctica, significa acompañar cada tacho de cocina con un buen puñado de hojas secas o poda fina.

Cómo evitar olores y presencia de moscas

Los olores surgen por falta de aireación o exceso de humedad. Para prevenirlos:

  • Intercalar capas iguales de secos y húmedos.
  • Airear con una herramienta de jardín una vez por semana.
  • Tapar la superficie con seco cada vez que se agregan residuos nuevos.

Las moscas aparecen cuando hay materiales expuestos o demasiada fruta blanda. Cubrir los aportes con secos y mantener la capa superior siempre mullida evita ese problema.

Cómo mantener la humedad adecuada

La humedad debe ser similar a la de una esponja escurrida.

  • Si está muy seco, se humedece con un pulverizador o con restos de cocina muy acuosos.
  • Si está muy húmedo, se agregan secos y se airea.

El objetivo es que la mezcla quede suelta y nunca compactada.

Tamaño y volumen del compost

Para que el proceso sea eficiente, el compost necesita un volumen mínimo. Cuando la pila es muy pequeña, no se calienta lo suficiente y tarda demasiado. Una compostera doméstica estándar o un contenedor de 60–80 litros para balcones funciona bien siempre que se mantenga el equilibrio entre materiales.

Cómo hacer una compostera en casa

Hacer una compostera doméstica es posible incluso en departamentos sin balcón. Se pueden reutilizar baldes de pintura de 20 litros u otros recipientes similares, siempre que tengan orificios que permitan la entrada de oxígeno. La aireación es clave para que la descomposición sea aeróbica y no genere olores desagradables.
Antes de comenzar conviene informarse o tomar un taller, porque los errores iniciales —como llenar demasiado rápido el recipiente o usar un sistema poco adecuado— pueden desalentar y dar la sensación de que el compost produce mal olor o atrae insectos. Para un funcionamiento estable, es preferible avanzar de manera gradual y respetar la capacidad del recipiente.

La importancia de las lombrices

Las lombrices aceleran el proceso de descomposición y transforman el material en un abono más fino y estable. Funcionan como un “intestino del suelo”: consumen materia orgánica y la convierten en un recurso disponible para las plantas.
Aunque no son indispensables para compostar, en espacios interiores resultan especialmente útiles porque agilizan el proceso y ayudan a mantener el compost sano. Como respiran por la piel, necesitan buenas condiciones de oxigenación. También requieren una cantidad proporcional de alimento: si se incorporan muy pocas, no podrán procesar grandes volúmenes de residuos. Usar una población adecuada y evitar materiales de origen animal favorece su bienestar y el tiempo de maduración del compost.

El ritmo de las lombrices

El proceso avanza según la capacidad de las lombrices para transformar los residuos. Si la población es reducida, no pueden procesar grandes volúmenes y se vuelve necesario agregar material de manera gradual. Cuando se carga demasiado rápido, la compostera se desestabiliza y aparecen los problemas más comunes: exceso de humedad, olores o presencia de insectos.
Acompasar el ritmo de las lombrices permite sostener un sistema equilibrado. Cuanto mejor se ajusta la cantidad de residuo al volumen que pueden digerir, más estable resulta el proceso y más previsible es el resultado.

Cómo saber si el compost está listo

El compost maduro es oscuro, homogéneo y con olor a tierra húmeda. No deben reconocerse los materiales originales y la textura debe ser suelta.
El tiempo de maduración varía según clima, volumen y balance, pero en condiciones domésticas suele oscilar entre tres y seis meses.

Qué hacer con el compost terminado

El compost terminado sirve para:

  • Utilizar como sustrato en macetas.
  • Incorporar en canteros, césped y huertas.
  • Aportar materia orgánica a suelos compactados.

Mejora notablemente cualquier sustrato, aporta estructura y favorece la retención de humedad.

Errores frecuentes al compostar

  • Agregar demasiada yerba o restos húmedos sin compensar con secos.
  • No airear la mezcla.
  • Dejar los residuos sin cubrir.
  • Usar volúmenes tan pequeños que el proceso no avanza.

Evitar estos puntos básicos mantiene la compostera activa, sin olores y con un ritmo constante de transformación.

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María Inés Viturro es la creadora de los contenidos de FOLIA. Con un gran compromiso para mantenerse actualizada en temas botánicos y una pasión por comunicar, redacta además las notas del blog para que te lleguen novedades y reflexiones sobre la amable ciencia de las plantas.

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