Las plantas trepadoras ocupan un lugar esencial en el diseño de jardines y muros verdes. Gracias a su capacidad de crecer en vertical con apoyo de una estructura, logran cubrir paredes, pérgolas, cercos y columnas, donde aportan sombra, textura y volumen vegetal. El conocimiento de su clasificación y de los recursos que utilizan para elevarse resulta clave al momento de seleccionar la especie adecuada según el espacio y el soporte disponible.
En este artículo se detallan los principales tipos de plantas trepadoras, sus mecanismos de ascenso y ejemplos característicos, para facilitar su incorporación en proyectos de paisajismo y jardinería.
¿Qué son las plantas trepadoras?
Se denomina plantas trepadoras a aquellas especies que no pueden mantenerse erguidas por sí solas y necesitan un sostén para crecer en altura. Ese sostén puede ser un cerco, una pared, una pérgola, una columna o incluso otra planta.
A diferencia de las epífitas, las trepadoras desarrollan raíces en el suelo desde la germinación. Tampoco deben confundirse con las hemiepífitas, que comienzan su ciclo sobre otra planta y luego emiten raíces hacia la tierra. En las trepadoras, el crecimiento siempre parte del suelo hacia el soporte.
Cuando no hallan una estructura donde afirmarse, muchas especies se extienden sobre el suelo y actúan como cubresuelos, enraizando a lo largo de su recorrido y cubriendo amplias superficies.
Clasificación de las plantas trepadoras
Las trepadoras se dividen en dos grandes grupos según presenten o no adaptaciones específicas para trepar:
- Plantas escandentes
- Plantas apoyantes

Plantas escandentes
Son aquellas que desarrollan estructuras particulares —denominadas estrategias de ascenso— que les permiten trepar de manera activa. Dentro de este grupo se incluyen enredaderas y lianas. Sus estrategias de ascenso son:
- Tallos volubles: enroscamiento de tallos alrededor de una estructura, como en Trachelospermum jasminoides.
- Pecíolos volubles: enrollamiento del pecíolo para cumplir función de sujeción, como en Clematis montevidensis.
- Zarcillos: órganos filiformes y enroscantes, de origen caulinar o foliar. Un ejemplo es Pyrostegia venusta.
- Espinas, aguijones y pelos: espinas con tejido vascular (Bougainvillea spectabilis), aguijones epidérmicos (Rosa sp), pelos fijadores (Clematis montevidensis).
- Raíces adventicias: raíces que nacen a lo largo del tallo y se adhieren a superficies rugosas, como en Hedera helix.

Plantas apoyantes
No poseen estructuras modificadas para trepar. Sus tallos se apoyan sobre otras plantas o elementos, pero no se enrollan ni desarrollan órganos especializados. Entre los casos más representativos se encuentran Jasminum mesnyi y la Rosa banksiae, cuyos tallos se sostienen por apoyo sin mecanismos activos de fijación.
Plantas trepadoras en paisajismo
El uso de trepadoras permite:
- La formación de cerramientos vegetales.
- La provisión de sombra natural.
- La articulación entre la arquitectura y la vegetación.
- La creación de pantallas vegetales para filtrar vistas.
- El recubrimiento de muros y superficies verticales.
- La incorporación de variación de texturas y floraciones en los planos verticales.
Las plantas trepadoras no solo amplían la superficie vegetal de un espacio, sino que también aportan dinamismo y profundidad, convirtiéndose en un recurso clave dentro del diseño paisajístico.
Si estás pensando en sumar plantas trepadoras a tu jardín o terraza, podemos ver juntos cómo integrarlas al espacio.

